Heisenberg y las vacas

El principio de incertidumbre de Heisenberg, el físico del que el señor White utiliza su nombre en la serie Breaking Bad, viene a decir a lo bruto que no podemos conocer la posición y velocidad de una partícula porque al interaccionar con ella la modificamos y esto afecta a los resultados. Ésto se aplica a la física cuántica y al fotógrafo en India.


Canon 5D MarkIII 35mm.F2 1/250 F5.6 Iso100

En los países occidentales hay un rechazo generalizado hacía el tipo o la tipa que armado con una cámara interfiere en nuestra cotidianidad. En India no pasa eso. La primera impresión es que a nadie le importa lo que hagas. Como fotógrafo se siente uno como en el paraíso… hasta que muerdes la manzana y te devuelve a la realidad. Si, es verdad, a la mayoría de la gente le es indiferente que la fotografíes, pero eso sí, en cuanto levantas la cámara, hace aparición el maldito Heisenberg e inevitablemente alguien dentro del encuadre se quedará en trance mirando fijamente al objetivo, algún niño se pondrá a hacer tonterías delante tuyo, otro te señalará y te saludará, te preguntaran si estás casado o cuántos hijos tienes, si necesitas una barca, un guía o un corte de pelo. Todo simpatía, pero la ruina para una buena foto.

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Canon 5D MarkIII 35mm.F2 1/250 F4 Iso100

Por otro lado Varanasi está lleno vacas, no se si hay más que fotógrafos o al revés, pero el número debe ser parecido. Sorprendentemente, el Principio citado no les afecta.
Son unos animales imponentes, pero se mueven y comportan como si fueran invisibles al resto de integrantes de este complejo ecosistema. Las puedes ver en cualquier sitio: en el centro de una rotonda con su tráfico infernal, paradas en medio de un Ghat, taponando calles estrechas. Siempre silenciosas, lentas y extrañamente relajadas en el loco caos indio.

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Canon 5D MarkIII 35mm.F2 1/200 F5,6 Iso200

La mayoría de animales que andan sueltos por esta ciudad, y eso incluye a monos, perros, mangostas, roedores, águilas y yo diría que algún que otro unicornio, viven de lo que pueden rapiñar y para eso utilizan la táctica del toma el dinero y corre, eso es, muerde, agarra lo que puedas y huye lo más rápido que tus patas o alas te permitan.
Las vacas no. Ellas son capaces, con su tamaño considerable, de acercarse lentamente, como barco atracando en muelle, a la señora que vende verduras en el mercado y en un lento pero seguro movimiento zamparse una lechuga con toda la impunidad que le da su santidad y su enorme masa corpórea. No es que a la dueña de la hortaliza sustraída le de igual. Reacciona sorprendida ante la proximidad del animal, que por supuesto, ya va por el segundo bocado. Monta en justa cólera y da un palotazo o empujón al bovino, que ante tan inofensivo ataque, perdida ya su invisibilidad, se gira y se marcha dignamente a pasar desapercibida a otro sitio.

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Canon 5D MarkIII 35mm.F2 1/400 F5,6 Iso100

Me intriga, yo siempre atento a como mejorar mi técnica fotográfica, como es posible que la misma persona que me ve levantando la cámara a cuatro metros de distancia, no vea la enorme vaca que la esta dejando sin nada que vender. Quizás por eso, cuando consigo hacer alguna foto que me satisface pienso que desde el Olimpo de los físicos, el señor Heisenberg se alía caprichosamente conmigo, aprieta el botón de desconexión de su Principio y me permite acercarme a lo que quiero fotografiar como si fuera un rumiante. Me autoengaño pensando que mi presencia no está afectando a lo que está pasando, hago las fotos que quiero hacer y cuando he acabado, si mis prejuicios occidentales no me lo impidieran, me encantaría poder emitir como agradecimiento un leve mugido de placer.