Pescadores de monedas

Todo lugar sagrado de India, si incluye agua, sirve de marco a una serie de personajes fijos. Encontramos al tipo que alquila un bote para que veas lo mismo que estás viendo pero dentro del río, el que lo sabe todo y su afán es que tu también adquieras su conocimiento a toda costa, los peregrinos locales que van en grupo y obedecen ciegamente a su guía cumpliendo elaborados ritos, las interminables y dolorosas filas de pedigüeños, los turistas despistados que pisamos donde no debemos, e inevitablemente a los chavales pescadores de monedas.


Haridwar 2015. Canon Eos5dIII 35mm.F2 1/200 f2.8 Iso 400

En mi viaje a lo largo del Ganges, ese río que surge del cielo y después fluye a través de los cabellos de Shiva, los veo continuamente. Indiferentes a la mayoría de los ojos, normalmente en pequeños grupos, se mezclan entre la variopinta fauna que habita la línea entre el sucio suelo y la madre Ganga. Provistos de una larga cuerda y atado en su extremo un imán lo suficientemente grande como para atraer a un submarino, repiten el mantra de lanzar-recoger el artilugio entre los bañistas y las barcas. Para mi sorpresa, la mayoría de las veces emerge con el premio de una o dos monedas pegadas al potente imán.
Rápidamente, esa ofrenda inversa desaparece de la vista.

1511-1921
Varanasi 2015. Canon Eos5dIII 35mm.F2 1/125 f4 Iso 640

A mí, lo que me llama la atención de este acto, ya no es la situación de estos niños, que deberían estar en la escuela y pesar unos kilos mas, eso desgraciadamente queda diluido entre el catálogo de necesitados que habitan este ecosistema. Lo que me llama la atención realmente es el acto en si. Imagina que en una de las fuentes o pozo de los deseos de nuestros países, hubiera dentro un niño que recoge la moneda que acabas de lanzar todo ilusionado pidiendo la vida o el amor eterno. Igual no tiras la moneda o quizás acortas el trámite y se la das directamente. Pues aquí no importa. Lo único que importa es el hecho de tirarla al agua. Luego me da igual lo que pase, como si viene el Apocalipsis, a mí ya me pilla con los deberes hechos.

1511-2074
Varanasi 2015. Canon Eos5dIII 35mm.F2 1/250 f4.5 Iso 100

De pronto se hace la luz y entiendes lo que viste por la mañana mientras te tomabas el primer chai (té), justo cuando abrían las pequeñas tiendas, y apareció el tipo de la escoba y con movimientos cansados repartió el polvo que tenía delante de su puerta y lo dividió equitativamente entre los locales de ambos lados. Luego viste aparecer al de la tienda de al lado y hacer exactamente lo mismo, y así todos en una coreografía mil veces ensayada. Como resultado de toda esta operación el polvo acabó donde empezó excepto la cantidad que cayó dentro de mi té. A nadie le importa, todo está bien, nadie se enfada y el polvo feliz de seguir en su sitio. El universo sigue en equilibrio.

1511-1590
Allahabad 2015. Canon Eos5dIII 50mm.F1.8 1/125 f5 Iso 160

Cegado todavía por esa iluminación repentina, el pescador de monedas se me revela como el único personaje coherente de toda esta orquesta. Es el que lo ha entendido todo. Es el que rompe el círculo, el que se lleva las monedas a casa, es al que miro con complicidad asintiendo ligeramente con la cabeza y obteniendo de él la total indiferencia.

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