Lo importante son unas buenas fotos.

Aunque suene a tópico, no lo es.

Si tenéis un buen reportaje fotográfico, y con esto quiero decir, que esté completo, que haya imágenes de todo lo que pase en vuestra boda, que sean de buena calidad y que respondan al estilo que esperabais al elegir fotógrafo, se puede hacer luego lo que queráis.

Siempre entrego el reportaje en un pendrive USB, en el que encontrareis varias carpetas.

En la primera estarán las fotos del reportaje en alta resolución, son las que se podéis utilizar para imprimir o editar un álbum.

La segunda contendrá las mismas fotos que la anterior, pero en baja resolución para poder compartirlas en Internet.

En otra carpeta estarán las fotos “formales” de grupo y con familiares. Esto no es una fórmula fija, sino que en cada celebración puede variar, pero esto es lo mínimo que contendrá el pendrive.

En una boda hago muchas fotos.

No tiene sentido entregaros toda la serie. Lo que entrego es una selección bastante amplia, en la que estarán reflejados todos los momentos importantes.

Las fotografías las retoco una a una, con mucho cariño, listas para imprimir, para maquetar un álbum o lo que queráis hacer con ellas.
Esto toma su tiempo, por lo que tenéis que calcular un par de semanas como mínimo para que os pueda entregar el pendrive con las fotos.

No hay un número fijo de fotos, hay muchas variables, no es lo mismo una boda de veinte personas que una de doscientas, de la duración de la celebración, si durante el día queréis hacer una pequeña sesión de fotos dirigida o no, de lo que pase en la boda, lo que hagan vuestros invitados… pero normalmente el reportaje suele superar las doscientas fotos.

Además de todo esto habrá que sumar las fotos “formales” que se harán vuestros invitados con vosotros.

Lo ideal sería concertar una entrevista y así poderos enseñar una muestra de mi trabajo y proponeros algo que se ajuste a vuestro gusto.